Una aplicación web no vale con que sea bonita también tiene que ser usable y de eso ( y otras tareas ) se encarga un arquitecto de información.
Con unos simples folios, post-it, roluladores y un lápiz podremos bocetar y prototipar una aplicación web de cara a orientarla mejor al usuario final.
Este proceso y algunos más son los que Daniel Torres Burriel nos explicará y que podremos poner en práctica en nuestros próximos proyectos optimizando tiempos, costes y desarrollando una aplicación de verdad “para el usuario”

















